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La creencia dice que los “angelitos” llegan el
día 31 de octubre a las tres de la tarde a visitar
los altares y se van al día siguiente a la misma hora.

En lo que hoy es Oaxaca convivían varios grupos étnicos antes de la llegada de los españoles, entre los que sobresalían dos: los zapotecos y los mixtecos, alrededor de quienes se desarrolló y desarrolla una parte de la historia del estado. A finales del siglo XV, los aztecas hicieron sentir su presencia al abrir rutas comerciales. El estado ofrece una diversidad de atractivos. En la ciudad de Oaxaca se destaca la belleza de la arquitectura colonial y sus festivales, la diversidad de sus artesanías de barro rojo y negro, de cerámica de pastillaje, de madera pintada y de tejidos con lana teñida con tintes naturales.

La ofrenda a los muertos, es un reflejo fiel de las creencias nativas. Los antiguos habitantes de esta región creían que el alma del difunto hacía acto de presencia en la casa que había habitado en vida. Los familiares, para recibirlos dignamente, ponían al alcance de ellos una serie de ofrendas que consistían principalmente de diferentes platillos: tamales, tortillas, atole, calabazas, codornices y conejos, aderezados según la forma como le gustaba a la persona fallecida. Después de que alma visita el hogar y se ha deleitado con el aroma de las ofrendas, se las llevan a los cementerios para, al pie de las tumbas, repartirlas y disfrutarlas con familiares y amigos.

La ofrenda indígena se remonta al periodo preclasico, entre mil 800 y mil 500 años antes de Cristo, ya que los pueblos mesoamericanos sepultaban los cadáveres acompañados con ricas ofrendas de cerámica, alimentos y utensilios personales.

El culto a los muertos en los pueblos prehispánicos es la concepción de una nueva vida en el mas allá, en la región de los dioses, de la vida y del alimento: Ometecuhtli y Omecahuatl; de ahí la idea de acompañar a los difuntos con lo necesario para esa nueva vida, presidida por Mictlantecuhtli y Mictecacaihuatl, dioses que vivían en el Mictlan: lugar de los muertos.

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Una de las celebraciones más importantes en el calendario prehispánico sin duda es la celebración del día de muertos. Todos nuestros pueblos antepasados daban una especial importancia al día de muertos, como todavía sucede en algunas regiones de Michoacán, Hidalgo y el propio estado de Oaxaca, lugares en donde de acuerdo a la capacidad de mantenimiento de su cultura, los pueblos siguen alimentando la tradición, tal es el caso de los MAZATECOS, quienes celebran a los muertos desde el 27 del mes de octubre, para terminar con el retiro de los muertos el día 3 de noviembre.

A través del tiempo, tal costumbre ha ido desapareciendo. Como en el caso de Tepeuxila.

Hace unos 25 años, los días de muertos eran una celebración que encerraba diversas formas de organización, las más de una convivencia comunitaria.

Por ejemplo, era una fiesta de los niños, debido a que desde el medio día del 31 de octubre, cuando llegaban los angelitos, los muchachos iniciaban el repique de campanas, como una forma de anunciar que ya llegaron los muertos. La forma de combinar los sonidos variaba si correspondía a los angelitos a los mayores, repicar que cesaba solamente hasta que los muertos se habían ido nuevamente, esto es, cesaba hasta el 3 de noviembre, por la tarde. Esta parte de la tradición ya no se lleva a cabo, por las razones que sean.

También cuentan los señores mayores que hace algunos años, días antes de los muertos, los jóvenes se reunían para tejer con las flores silvestres de los muertos, ofrendas con las que a manera de competencia, adornaban el arco de la puerta del panteón como la puerta de la iglesia. También hace varios años que tal actividad ya no se efectúa.

Regionalmente, la fiesta de los muertos era ocasión para la renovación de materiales y útiles de trabajo al comprarse desde las cazuelas que después servían para la cocina, los tenates para guardar el pan de muerto, que también servía después para la pizca y los petates, para la limpia del frijol en Tierra caliente. Productos que se iban a comprar hasta Cuicatlán, en donde los productores de tales productos, los MIXTECOS iban a venderlos y los CUICATECOS de la sierra y aún otros grupos, como los CHINANTECOS y MAZATECOS, íbamos a comprar. Es decir, que la festividad de los muertos servía de ocasión para el encuentro de los distintos pueblos en los lugares en donde se llevaba a cabo el comercio, como fue Cuicatlán, por mucho tiempo.

Nuevamente en la comunidad, dicha celebración servía para el fortalecimiento de otras tradiciones, como el trabajo que se efectuaba después de la fiesta. Todo mundo se preparaba para asistir al TEQUIO que se efectuaba, por dos o tres días después de la fiesta. Dicho trabajo servía para reparar caminos o cualquier otra actividad necesaria para la comunidad, pero también servía para compartir los alimentos que se prepararon durante la fiesta, tradición que se ha abandonado.

Los cambios que se están dando en el mundo, para los pueblos indígenas unos son favorables pero otros atentan en contra de la integridad de los mismos pueblos, ante lo cual es necesario que reflexionemos, ¿Qué tan importantes son nuestras tradiciones? ¿A quién le interesa mantenerlos? ¿Qué estamos haciendo para no perdelos?

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Presentamos una breve semblanza de los albores de la evangelización en la región cuicateca, específicamente de la región central de la misma, entre otros espacios los municipios de San Juan Tepeuxila, Santa María Pápalo y Concepción Pápalo, con las respectivas comunidades que administrativamente pertenecen a dichos municipios, es necesario precisar que esto es solo una aproximación al contexto cuicateco.

Los españoles que habían salido de la dominación árabe de su territorio, la cual duró siete siglos, llegaron a las nuevas tierras con la mentalidad de que su dios católico les encomendaba la conquista como una empresa que debía llevar la religión cristiana a los no cristianos o infieles como llamaron a nuestros antepasados.

Para cumplir con tales propósitos, en el año 1526 llegaron a Veracruz los primeros predicadores, como se llamaban a sí mismos los DOMINICOS, orden a la que pertenecían los sacerdotes que emprendieron la aventura de evangelizar el territorio conocido hoy por el nombre de Oaxaca.

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A la dominación armada seguía la dominación espiritual que intentaría sepultar los vestigios de la cultura y tradición prehispánicas, en nombre de un dios que justificaba las matanzas, saqueo, violaciones a mujeres y niñas y la explotación hasta la muerte de los trabajadores en minas, haciendas y estancias, en donde los españoles se repartieron tierras y hombres, para su provecho personal.

La conquista espiritual también significaba la superposición de otra forma de ver la vida, de atender las necesidades de la población. Significó cambiar la atención de la reproducción humana en comunidad por una forma individualista, con la cual también llegó el elemento que casi destruyó la idea del interés colectivo en nombre del interés personal: LA PROPIEDAD PRIVADA, de la tierra y de los productos del trabajo, especialmente del producto del trabajo ajeno, de los esclavos, jornaleros y asalariados.

Los fundadores de la iglesia oaxaqueña fueron los misioneros Fray Gonzalo Lucero y Fray Bernardino Minaya, quienes impulsaron un pensamiento que a través del tiempo dejó una huella tan profunda en la mente indígena como EL CATOLICISMO.

La labor de los dominicos inició en la Villa de Antequera (hoy ciudad de Oaxaca), en el año 1529, en donde recibieron del cabildo formado por españoles y al servicio de españoles, un espacio integrado por 12 solares para la construcción de su primer convento, al tiempo que los españoles llevaban a cabo la construcción de ermitas e iglesias en los lugares en donde se habían aposentado. Así se construyó la iglesia de Tepeuxila, Tlacolula y los demás del rumbo de Tepeuxila, en La Sierra cuicateca.

Si los españoles conquistadores eran minoría en relación con el pueblo indígena, ¿quién o quiénes iban a poner el trabajo para la construcción de iglesias y el convento? Atinaste. Los indígenas. ¿Quién o quiénes tendrían que aportar los materiales para tales obras? Nuevamente atinaste. Los indígenas. Y finalmente ¿Quién o quiénes se iban a beneficiar de tales obras? Le fallaste. Los españoles, porque durante la conquista y la Colonia, fueron los españoles quienes se valieron de la iglesia para completar el sometimiento de los pueblos originarios a sus propias necesidades, para lo cual se sirvieron de los principios religiosos del castigo divino y la resignación para poder explotar a los distintos pueblos en su provecho.

En el mismo año de 1529, Fray Bernardino Minaya inició la prédica en la Mixteca Alta, en la zona de Yanhuitlán principalmente. Enseñar la doctrina cristiana significó la destrucción de figuras de los dioses de los indígenas y sepultando los basamentos de los templos prehispánicos sobre los cuales ordenaron se construyeran los nuevos templos. Esto hace suponer que en donde se encuentra la iglesia de Tepeuxila, antes existió un centro ceremonial del grupo cuicateco que habitó la zona.

La construcción de la iglesia de Yanhuitlán se llevó a cabo mediante trabajo forzado, los indígenas eran obligados a trabajar cuatro semanas por año en la obra de la iglesia, dos semanas a sacar piedra en donde había canteras o a juntar la piedra, como en nuestra región; otra semana más a cortar madera para la construcción, otra más a hacer alguna otra faena, otras seis semanas a trabajar la milpa del amo o el cacique del pueblo, otras seis semanas debían trabajar en las milpas de la iglesia y finalmente cuatro semanas debían dar servicio al cacique indígena o el amo español.

Lo que equivale a medio año de trabajo entregado a otros intereses, distintos a los suyos. Este fue el mecanismo por medio del cual los españoles, curas o particulares, se aprovecharon de las formas de organización económica y política de los pueblos, quienes trabajaban en tequio para beneficio del conjunto de la población y con la dominación española, tal forma de trabajo fue obligada a cambiar para favorecer a los nuevos amos, y después de ellos, a intereses particulares.

La empresa que la iglesia católica de aquellos años se propuso, de emprender una cruzada de evangelización de los infieles la hicieron fracasar los mismos españoles debido a que los encomenderos instruían a sus encomendados que no fueran a los trabajos de la iglesia, con lo que se provocaron muchos conflictos entre los pueblos y los grupos religiosos.

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EL ORIGEN DEL 8 DE SEPTIEMBRE EN TEPEUXILA
Cuentan los ancianos de la comunidad, que oyeron decir a sus abuelos y a las personas más mayores que después de que fue reconocido el pueblo de Tepeuxila por las autoridades de la ciudad de Oaxaca, hace muchos, muchos años, la comunicación con la ciudad se hacía del pueblo hacia el Sur, cruzando el Río Grande en el punto denominado Los Pilares. A partir de tal punto, el recorrido se hizo primero sobre lomo de caballos y más después se hizo en carretas jaladas por yuntas. Por ese medio se transportaban mercancías y personas a Oaxaca y al revés.
Además, dicho camino no servía solamente a los tepeuxileños y a los habitantes de la Cañada Chica, como se le conoce a la zona de Atlatlahuca y otros pueblos del otro lado del río sino que era el punto de entrada a toda la zona de la Sierra Norte. Esto es, que por dicho punto también pasaban las personas provenientes de más arriba de la Sierra, hasta los chinantecos y aún los mazatecos, debido a que era la ruta más directa y más corta a Oaxaca.
Nadie da cuenta de en qué año y por manos de quienes fue construido un puente, cuyos pilares, de uno y otro lado del río están construidos con ladrillos, sobre los cuales se colocaban enormes trozos de madera de pino que se transportaban desde los montes como el Cerro Caspioso y otros puntos, para dar forma al famoso puente del Río Grande. Dicho puente sirvió por muchos años, tantos que no se tiene memoria, y estaba resguardado por la VIRGEN DE LA NATIVIDAD. Al pie del puente, del lado de Tepeuxila, aún quedan rastros de la capilla de la virgen.
El mantenimiento de la capilla, inclusive algún hospedaje a los viajeros lo daba una familia que vivía en aquel lugar. Proporcionaban alimentos tanto para las personas como para los animales de carga primero y después de tiro. Tampoco se tiene memoria que sucedió después con dicha familia.
Entre los viajeros se volvió casi un compromiso hacerle una ofrenda a la capilla de la virgen o cooperar para el mantenimiento del lugar, con lo cual se mantuvo en buenas condiciones por muchos años, hasta que en alguna ocasión, según la historia, pasaron por el lugar un grupo de chinantecos que iban a Oaxaca. Se hospedaron en el lugar y quedaron de pagar a su regreso pero, al volver tampoco cumplieron y además hasta blasfemaron en contra de la virgen diciendo que los alcanzara con su poder. Esa acción fue un mal ejemplo porque en adelante, los viajeros ya no cumplían con la costumbre; la situación de las personas que atendían el lugar fue dificultándose hasta que abandonaron el lugar.
Ante el abandono y descuido del lugar, los tepeuxileños acordaron trasladar a la virgen a la iglesia del pueblo, en donde además faltaba una figura central, por lo que fueron por ella y la colocaron en el lugar principal del altar mayor.
Esto sucedió hacia finales del mes de agosto, cuando en la zona llovía mucho más de cómo llueve en la actualidad. Como ya estaba próxima la fecha de la festividad de la virgen, se prepararon para hacerle su fiesta en la iglesia, pero, cual fue su sorpresa al abrir la puerta en la mañana de dicho día al advertir que la virgen ya no estaba en el lugar.
Formaron inmediatamente una comisión que fuera hasta Los Pilares a averiguar, encontrando que la virgen había regresado a su lugar. Como iban preparados con agua bendita, la llevaron nuevamente al pueblo para hacerle su fiesta, pero, pasando el día 8, empezó a llover con tal intensidad que los arroyos y barrancos de la sierra se convirtieron en ríos, difíciles de pasar.
A la mañana siguiente, el sacristán encontró el nicho de la virgen vacío. Inmediatamente dio cuenta a los mayores del pueblo quienes a su vez acordaron formar una comisión para que fueran nuevamente al Río Grande y volvieran a traer a la virgen.
Dicha comisión tomó las providencias del caso, aprovisionándose con todos los requerimientos para poder trasladar a la virgen de regreso al lugar que le habían destinado en la iglesia.
La comisión llegó hacia la tarde a las márgenes del Río Grande, pudiendo advertir que el nivel del agua iba en aumento a cada momento que pasaba.
Mientras instalaron su campamento, la subida del nivel del río alcanzó el nivel del nicho de la virgen en la capilla junto al río, de tal manera que fueron testigos de cómo la virgen se inclinaba para caer en el agua y alejarse sobre las fuertes corrientes del agua. No pudieron hacer nada para impedir el acontecimiento. Impotentes, se regresaron al pueblo para informar de lo acontecido.
Pidieron la colaboración de los pueblos por donde pasa el río para localizar el posible paradero de la virgen y obtuvieron datos de que por cada lugar por donde pasa el río, hubo personas que vieron a la virgen deslizarse sobre las aguas.
De esta manera recorrió cientos de kilómetros, bordeando la Sierra Madre, pasando por Tuxtepec hasta llegar a Juquila, lugar en donde se orilló para posibilitar que las personas que presenciaban los hechos pudieran recogerla.
La trasladaron a la iglesia, que al igual que la de Tepeuxila, tampoco tenía una figura principal, en donde la colocaron y le hicieron el recibimiento adecuado.
Los tepeuxileños interpretaron aquel acto de la virgen como de enojo por la rebeldía de los chinantecos, por lo cual se mantiene hasta la actualidad la celebración del 8 de septiembre, para honrar a la Virgen de la Natividad.
Tal es el origen de la fiesta del 8 de septiembre, a la que en años anteriores asistía gran cantidad de gente de distintos pueblos y que en los últimos años se celebra casi a nivel del propio pueblo, como una costumbre más en peligro de desaparecer.

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Aquí algo del anecdotario de la comunidad de San Juan Tepeuxila, una de las comunidades cuicatecas que, como todo grupó humano tiene un rico anecdotario comunitario, las leyendas que dan vida a las comunidades en cualquier parte del mundo, como esta seguiremos recuperando, desde la memoria del pueblo otras más, que lo disfruten.

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TEPEUXILA, EL CLIMA Y EL TIEMPO.

Según las leyendas y mitos de nuestro pueblo, el clima de los primeros doce días del mes de enero, indica que cada uno de los meses del año presentará las condiciones según el día que le corresponde.
Desde los primeros hombres y mujeres que vivieron en lo que ahora es nuestro pueblo, aprendieron a comprender el tiempo, el cual les fue diciendo cómo y cuándo debían defenderse del mal tiempo y cuando deberían aprovechar el buen tiempo. Aprendieron cuando sembrar para obtener con qué alimentarse, así aprendieron que en su territorio había tres climas: frío, templado y cálido en orientación de Norte a Sur.
Así aprendieron que en los lugares conocidos como agua bendita, la yerbabuena, ojo de agua, peña blanca y la montaña tenían que sembrarse en marzo,
que la semilla que ahí se cultivaba; maíz y frijol, crecía más lento que la que se siembra en el pueblo, el chapulín y el duraznal y que esta resultaba lenta en comparación al desarrollo de las semillas que se siembran en el frijolar, tierra caliente, el bejucal, la banqueta, el zorrillo o el rancho, en donde la semilla tiene que sembrarse en el mes de junio y en algunos casos hasta el mes de agosto, para ser cosechados en diciembre y enero. Así vivieron nuestros antepasados, abuelos y para muchos todavía nuestros padres.
Diferenciaban el mes más frío del invierno y el mes más caluroso del verano, lo que se conoce como “canícula”, porque cuando ellos llegaron a estas tierras, a sus tierras, a nuestras tierras; por los vestigios existentes estaban integrados en grupos que se ubicaron en el cerro “Cucâ”, en la Loma Ciega y en La Banqueta y posteriormente crearon el pueblo “Cucâ” o Tepeuxila, según los nahuas, donde ahora se encuentra.
Su ubicación en los lugares mencionados también les sirvió para observar a otros grupos que intentaban invadir su territorio a la vez que para diferenciar y observar la variedad de los climas, lo cual ayudó para adaptar sus semillas al lugar en el que se habían instalado, los cuales presentan gran diferencia con relación a su altitud.
Aprendieron a diferenciar los climas, a interpretar los astros, principalmente el sol y la luna, conocieron que cuando la luna está llena es el mejor momento para cosechar porque las semillas no se pican; que cuando el sol está rojizo va a llover demasiado, que cuando el sol presenta un anillo en su alrededor va a temblar o algún fenómeno natural puede presentarse.
Así aprendieron los primeros Tepeuxileños su sabiduría. Se preocuparon en observar los cambios climáticos, en conservar la naturaleza, buscar las mejores tierras para su cultivo para obtener buenas cosechas.
Daban un valor sagrado a los montes y aguas que había en su suelo y pensaban en que no eran los únicos en vivir ese pueblo por lo que no arrasaron con los recursos naturales.

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Entrada al complejo Cheeve

Entrada al complejo Cheeve

El Sistema “Cheeve” (“Amo-señor” en cuicateco, palabra a que frecuentemente se asocia con la figura del diablo, aunque, es necesario puntualizar que la figura del mal como en la cosmogonía cristiana no existe en los pueblos mesoamericanos, conforma un espacio impresionante, para quien lo visita por vez primera resulta imponente desde el principio, forma parte de un complejo de cavernas de gran importancia para expertos en espeleología.

De acuerdo con los estos, es uno de los más hermosos, monumentales y complejos; hasta ahora se trata de la segunda cueva más larga y profunda de México por sus casi 23 kilómetros de longitud y sus 1,386 metros de profundidad vertical (2,800 m.s.n.m.) rodeado de un maravilloso paisaje de pinos, montañas, rocas y zacatones; surcado por un riachuelo de aguas heladas y cristalinas, y ante una impresionante pared que forma la boca del sistema. La Cueva Cheeve contiene 23.5 kilómetros de pasajes explorados que terminan en un masivo pasaje bloqueado por rocas gigantescas al otro lado y tubos submarinos.

El más alto segmento del sistema Cheeve consiste en Cueva Cheeve, la principal caverna del Sistema, y una serie de cavernas más pequeñas (Osto de Puente Natural, viento Frío, Cuates, Escondida) que se conectan a la caverna principal. Al área que rodea estas entradas se le llama el Karst Superior (Karst, es un término geográfico que se refiere a diferentes tipos de topografía que se ha formado por agua sobre o en roca caliza).

entrada del complejo Cheeve

entrada del complejo Cheeve

La entrada principal del Sistema Cheeve, conocido localmente como Cueva Cheeve, está localizado en la base de un acantilado Llano Cheeve, es necesario acotar que el sitio tiene un profundo carácter religiosos para los antiguos cuicatecos, actualmente sigue siendo un espacio de culto, aunque asociado a fuerzas oscuras, producto del indudable impacto de la cultura occidental en el pueblo cuicateco, sin embargo entre los cuicatecos antiguos era un sitio de reverencia por el poder que encierra, en el mismo se puede contactar con las fuerzas de la naturaleza, el impacto del arribo a la zona tiene un profundo sentido místico aún para los cuicatecos de hoy en día.
Existen muchas evidencias del significado mítico-religioso del espacio, así ha sido desde que los antiguos cuicatecos encontraban en él un espacio de comunión con las fuerzas naturales y espirituales, en este lugar se han encontrado diversos artículos ceremoniales así como canastas, antorchas, huesos humanos y de animales, esto es prueba que esta cueva ha sido conocida por más de 700 años.

Para los cuicatecos el reencuentro con nuestras raíces místicas, cosmogónicas y de identidad implica regresar a los espacios con significación para nuestros ancestros, afortunadamente se conserva y es necesario protegerlo de la depredación, esta es otra de las razones que nos impulsan a generar la resistencia.

Belleza al por mayor

Belleza al por mayor

Desde la entrada al Cheeve

Desde la entrada al Cheeve

Viacrucis en TepeuxilaViacrucis en Tepeuxila

La Semana Santa es una fiesta de origen lejano. Para los mexicanos y los americanos en general, tiene su origen en la llegada de los españoles a las nuevas tierras y se fue promoviendo entre los nuevos pueblos por medio de los curas que junto con los soldados, llegaron para dominar el nuevo mundo. Para ser claros la semana santa en Tepeuxila se celebra desde su formación, hace más de 400 años.

En la actualidad los valores principales se han perdido, porque antes se celebraban misas que duraban 2 horas o más, con un sentido comunitario, además que eran acompañadas por la banda de viento de la comunidad. Una de las mejores bandas regionales que también se perdió y ahora están formándose nuevamente, pero no por eso esta fiesta deja de ser importante ya que es la fiesta más grande de la comunidad y de la zona.

Entre las actividades que ahora se celebran, destaca una misa el día jueves santo alrededor de las 11 de la mañana, por la noche, se escucha música en varias casas donde llegaron familiares y que se disponen a convivir con sus familias.

En épocas recientes, por las calles nos encontrábamos con uno o más grupos de jóvenes dando serenata o como se conoce “la corrida de gallo”.

Ya en el día viernes santo, se celebran tres misas y lo más bonito que uno puede admirar es la misa de la tarde donde en especial la banda de música junto con el resandero interpretan una alabanza que llega al corazón, por otro lado, es un día de deporte, donde se encuentran equipos de basquetbol de la región llegando a juntarse hasta 20 equipos de las comunidades vecinas, disputándose importantes premios; estos juegos terminan el día sábado al medio día y por la tarde así como el día domingo reviste importancia el jaripeo, donde los novillos de los comuneros son llevados al deporte para someter a los mejores animadores y montadores a exponer sus mejores fuerzas ante animales con una fuerza impresionante no sin antes haber tomado un rico tepache, una cerveza bien fría o un rico mezcal ahí con los negociantes que abundan en estos días.

Al calor de la fiesta, resulta agradable escuchar música de las bandas de comunidades vecinas que llegan a ponerle sabor al jaripeo. Regularmente llegan entre cinco y seis bandas regionales, destacando las de Tlacolula, Tepeuxila, San Andrés, Cuyaltepec y no se diga, los jóvenes emigrados de Tlacolula que nos visitan desde el Estado de México para demostrar que las comunidades indígenas persisten en varias regiones del país. Ah, se me olvidaba el baile, bueno, si todavía le quedan fuerzas, anímese a bailar para que no se olvide de su procedencia porque el baile es con conjunto, como en la ciudad y hasta le cobran, ¡caro! pero usted anímese que aunque el baile no sea con las bandas que tal y hasta las reumas se le olvidan, aunque sea por un rato.

Pero eso no es todo, si usted es observador desde que salga de donde vaya póngase a observar el camino, la vegetación, el tipo de suelo, las montañas por que la de malas y al siguiente año no vuelve. Tepeuxila, está por ahí de los 2 mil metros de altura y por su inclinación tiene 3 climas, aproveche para conocerlos, vaya a Tierra Caliente, a la Montaña, suba al Cerro Pelón, distráigase, observe las estrellas ya que como es pueblo indígena ahí en ese cielo tepeuxileño se ven El Arado y El Soplador y no la Osa Mayor u Oso Mayor que en otros lados se ven, báñese en la cruz, cúresela, no, digo componga el chorro de agua. Viva una Semana Santa en Tepeuxila.

Viacrucis en TepeuxilaViacrucis en Tepeuxila

Si le gustan las emociones el sábado de gloria y el domingo de resurrección abundan en el jaripeo tradicionalSi le gustan las emociones el sábado de gloria y el domingo de resurrección abundan en el jaripeo tradicional.

También se puede bailar con banda tradicional.También se puede bailar con banda tradicional.

Casa tradicional en la región cuicatecaCasa tradicional en la región cuicateca

He aquí dos versiones más sobre los cuicatecos.

LOS CUICATECOS

La Sierra Madre Oriental en el Noroeste del estado se forman las Sierras de Pápalo y Teutila, territorio de los cuicatecos. Con grandes cañadas, ríos caudalosos en tiempos de lluvia, en las partes altas de clima templado y en las partes bajas de clima tropical en la que se da la caña de azúcar, frutas, especialmente el mango. Muchas personas han perdido la lengua, pero culturalmente siguen siendo cuicatecos. La lengua en extinción pertenece al grupo Otomangue, tronco Savizaa, familia Mixteca. En lengua Náhuatl “cuica” significa canto y seguramente que en el momento de esplendor este pueblo se debió significar por su capacidad para el canto. En efecto, en el México Antiguo el canto era una de las artes más socorridas y en el lenguaje metafórico, canto significa sabiduría. Es decir, que en el canto se transmitían los conocimientos, toda vez que las culturas originarias eran fundamentalmente “audiovisuales”, pues los códices no eran libros en el sentido occidental, más bien eran recursos nemotécnicos, para acordarse de las historias que se aprendían con “flor y canto”. Es interesante entender que los pueblos del Anáhuac los mantuvieron en “silencio” durante los trescientos años de Colonia, pues sus cantos quedaron prohibidos por la Santa inquisición, pues como todas las actividades y artes de los pueblos indígenas, estaban asociadas o relacionadas con lo sagrado y con lo divino. De modo que los cantos, según los españoles, eran advocaciones al demonio y eran cruelmente perseguidos. Este “silencio” forzoso estalló en un inmenso coro de voces que, después de la Independencia pudieron de nuevo expresarse y es el momento en que la “canción popular” mexicana nace en el seno del cantar español y se transforma en el “corrido”, que le da de nuevo la voz a los pueblos del Anáhuac. Los cuicatecos como todos los pueblos indígenas tienen una veneración especial por los cerros o montañas. La tradición dice que en ellas se guardan “entidades o poderes” que no son humanos ni celestiales. Estos poderes en ocasiones pueden ayudar a los humanos. De hecho casi todos los pueblos antiguos poseen un “Dios Tutelar” algún cerro o montaña cercana a la población y se venera generalmente el día de “la Santa Cruz”. Es una fiesta atávica, subir el cerro tutelar una vez al año con ofrendas, comida, música y bailes (de ahí nace la fiesta de la Guelaguetza en la ciudad de Oaxaca y en los Valles). Los cuicatecos al Señor del Cerro le llaman “Sá iko” y tienen todo un sistema de creencias filosófico-religiosas que mezclan las dos culturas en un sincretismo abigarrado y mantenido en un submundo, donde es muy difícil penetrar y que se ha sabido mantener en la clandestinidad de la cultura dominante.

Señor Cabeza de Serpiente, casique tepeuxileño

Señor Cabeza de Serpiente, casique tepeuxileño

Versión contenida en Relaciones geográficas del Siglo XVI: Antequera. Tomo segundo. Ed. UNAM. 1984. México.:

El pueblo de Tepeuxila tiene este nombre, no porque los naturales antiguos que en él poblaron se le pusiesen, ni porque le venga por significación del nombre que los naturales le pusieron, sino, a lo que dicen, por habérsele puesto los mexicanos primeros que a él vinieron. Y quieren decir que se le pusieron por una sierra que está sobre el propio pueblo, donde dicen se crían unos pajaritos muy pequeños que tienen el nombre de HUIZIZILES, los cuales crían una pluma con que se hacen pinturas, la cual, en ellas y en los propios pájaros, hace unas aguas o colores diferentes de agradable vista.
Y el nombre que los naturales le pusieron no tiene significación a esto, porque le llaman CUCÂ, y por otro nombre YANIDEMEL, y por otro nombre YANTINDO. Y sólo este último tiene la significación del mexicano que es Tepeuxila. Tiene nueve estancias por sujetas, aunque algunas dellas están despobladas de gente por la pestilencia que, de dos años a esta parte, ha habido en ellas y en la cabecera. Que la una dellas se dice TLACOLULA, y en su lengua que es cuicateco YAGU. Está de la cabecera a dos leguas. Y la otra se dice ISCOATULA, y en su propia lengua ÑADECUE, que estará de la cabecera a dos leguas y media; y la otra se dice TLACHICLOYA, y en su propia lengua YANDEHUE, que estará a tres leguas de la cabecera; y la otra se dice TEPONAZTLA, y en su propia lengua DAYYU, y estará a siete leguas de la cabecera; y la otra se dice YOLUTLA, y en su propia lengua YUZO YANGATO, y estará de la cabecera a tres leguas y media; y la otra se dice MAZAPA, y en su propia lengua TOCAY, y estará de la cabecera a otras tres leguas y media; y la otra se dice PIAZTLA, y en su propia lengua se dice TOYOHUY, y estará de la cabecera a una legua y media; y la otra se dice TLALOZAHUIA, y en su propia lengua DINAMI, y estará de la cabecera a tres leguas. Y todas estas estancias están entre sierras, que, para ir a ellas, ha de ser por caminos muy doblados y ásperos.
Tenía este pueblo y sus estancias, ahora treinta años, dos mil y quinientos hombres tributarios, y, a lo que dicen, antes que viniesen los españoles, había cuarenta mil. Han ido disminuyendo y muriendo en tal manera que, al presente, hay poco más de cien tributarios.
Estará este pueblo de la ciudad de México como a sesenta y cinco leguas y, de la Puebla de los Ángeles, a cuarenta y cinco, y, de la ciudad de Antequera, donde es sufragáneo por caer en su obispado, a diez y seis leguas. Y, para salir de este pueblo, a cualquier parte es serranía de camino trabajoso; aunque a cinco leguas, se entra en el camino real que va a la ciudad de México que está hacia la parte del norte, entre él y el poniente, y la ciudad de los Ángeles está en el mismo camino. Y la ciudad de Antequera está a la parte de mediodía y algo hacia el oriente, y todo el camino que hay es muy doblado y de serranía. Parte términos con el pueblo de Papalotipaque, como está dicho, a cuatro leguas de camino áspero, y de muchas quebradas y montaña, el cual pueblo le cae a la parte del norte; y con el de Tototepetongo, que está al poniente; y con el pueblo de Atlatlauca, que está como a seis leguas de camino áspero y le cae al mediodía, y con el pueblo de Teotila, que estará como a nueve leguas de tierra áspera y muy doblada, y le cae a la parte del oriente.
Es la lengua de este pueblo y su comarca cuicateca, y el nombre de este pueblo y de sus estancias está declarado en el capítulo once.
Al tiempo que vinieron los españoles, era señor natural de este pueblo un cacique que se decía Candudu Camiñaa, y, en tiempo de éste, los sujetó MONTECZUMA. Y le sirvieron, tributándole mantas y cueros de tigres que compraban de los pueblos comarcanos, y algunas plumas. Y después de venidos los españoles, sin constreñirlos a ello, se les dieron de paz y los sirvieron, y les tributaban oro en polvo, que lo lavaban del río que pasa como a una legua de este pueblo, hacia la parte del mediodía.
Y, antes que viniesen los españoles, adoraban a ídolos de piedra y los sacrificaban hombres y mujeres y niños, y codornices y perros, y, esto, en sus fiestas que tenían y hacían, o en casamientos de señores y en nacimientos de algunos hijos. Y, en estas fiestas y sacrificios, se embriagaban los que a ella asistían, y esto era general en toda Nueva España.
Antes que los sujetase MONTECZUMA, no reconocían sujeción a otro ningún señor sino al natural que está dicho, o a su antecesor, y de ordinario tenían guerra con todos los pueblos de su comarca, y ellos con los de este pueblo, sólo a fin de cautivarse para sus sacrificios. Y las armas con que peleaban eran espadas de palo con navajas por filos, que cortaban mucho, y arcos con flechas y piedras que tiraban con hondas, y algunos se ponían ICHCAHUIPILES, que son un vestido estofado de algodón; aunque, fuera de la guerra, de ordinario andaban desnudos, con sólo un paño que se llama en lengua mexicana MASTEL, con que cubrían las partes vergonzosas, y los señores traían el propio paño y, además, mantas ricas. Y las mujeres, en general, andaban con naguas y huaipiles, como está dicho; aunque no tan cumplido como lo traen el presente, que hombres y mujeres andan con vestidos de camisas y zarahuelas con que cubren sus carnes, cosa que no solían hacer.
Su comida ordinaria era tortillas y chile y frijoles, y, si alguno cazaba algún venado, o conejo o ratón, lo comía; aunque, por la mayor parte, todos los presentaban a su señor natural, y éste dello les daba alguna cosa, o se los gratificaba en otra cosa de comida o vestido; porque a los señores sólo érales permitido comer gallinas y codornices, y venados y otras cazas; aunque al presente todos comen tortillas, chile, frijoles, calabazas y venados (aunque les cuesten a excesivos precios), y otras carnes de nuestros ganados y de los que ellos cazan.
Y, como está dicho, eran muy gran número de más gente de la que es al presente, de donde se colige que vivían más sanos en tiempo de su infidelidad, o que se causaba su muchedumbre por causa de tener muchas mujeres un hombre.
El primer COCOLIZTLE (que significa pestilencia) que tuvieron, después de venidos los españoles, fue de viruelas, de que murió gran cantidad de gente.
Y dende entonces, de ordinario, no les han faltado enfermedades y muertes, de que se ha disminuido gran parte de la gente en general.
Está este pueblo en una ladera de una sierra que por todas partes es my áspera y es la propia que está dicho atraviesa toda esta Nueva España y llega hasta el perú.
Es el temple de este pueblo frío y airoso, y el aire que en él corre de ordinario son ponientes y solanos, y nortes que destiemplan los cuerpos de los naturales. Y, a causa de estar en serranía, hay muchos humedades que les causan romadizos y tos y, a otros, cámaras, de que mueren, aunque buscan remedios de yerbas y raíces y huesos de leones. Aunque, como bárbaros, no deben saber aplicar las medicinas conforme al humos de las enfermedades.
Pasa por debajo de este pueblo, como está dicho, a una legua dél, un río caudal que nace en la provincia y sierra de los Zapotecas, y va a entrar en la Mar del Norte. Y, cuando entra, le llaman Río de Alvarado. Pasa, hacia la parte de mediodía, entre sierras y, a causa de esto, no tiene otro provecho más de pescar.
En los montes de esta comarca no hay otros árboles más que pinos y robles, que sirven para sus edificios y para leña de sus fuegos; aunque, generalmente, en los montes donde hay estos árboles, suelen coger cantidad de miel de abejas que en ellos crían, de buen sabor.
Hay en este pueblo gran cantidad de cerezos y de manzanilla de la tierra, y algunos aguacates, y han plantado, de los de Castilla, muchos duraznos que se dan bien y perales, que injieren en los manzanos de la tierra y, ansí, la fruta es menuda y de ruin sabor. Y, de ordinario, hay todo el año clavelinas, azucenas, lirios y de grande su cantidad de yerbabuena, y algunas rosas de Castilla.
Dase razonablemente la hortaliza de lechuga, rábanos, coles, y cebollas y otras legumbres de las que las semillas se han traído de Castilla; aunque los naturales no se dan mucho por esto, más que por maíz y frijoles y chile, y otras legumbres que ellos llaman QUELITES, que todo esto se da en este pueblo.
En algunas estancias de este dicho pueblo se da alguna grana, porque, como es serranía, no tienen espacio ni lugares descampados para poderlos sembrar, y ansí es poco lo que cogen.
Hay unas cortezas de árboles que llaman CHICHICPATL, que quiere decir “medicina amarga”, lo cual cuecen y, el agua de esto, beben caliente. Y lo toman para enfermedades de frialdad y, también, el agua cocida de una flor que llaman YOLOSUCHIL que es a manera de corazón, y lo propio quiere decir su nombre, y es para enfermedades de calor.
Hay, en este pueblo y su comarca, muchos leones pardos, que han hecho dentro del pueblo particulares daños en los naturales, matando algunos dellos. Hay lobos y venados y conejos y gallinas monteses que son a manera de pavas y perdices aunque difieren de las de Castilla; hay halcones y gavilanes y águilas reales, y hay palomas duendes y serranas y gallinas castellanas, y otras muchas aves bravas.
No tienen noticia de que haya habido minas de oro, ni de plata ni de otros metales, más de que en el río, en los arenales, lavaban algún oro.
Hay en las vertientes de este pueblo, hacia el río que está dicho, unas peñas donde mana cierta agua, y hacen represa della, y se cuaja y hace sal. Lo cual solamente cuaja en tiempo de seca, aunque avenidas que han pasado han derrumbado parte de estas peñas, lo cual, a lo que dicen, ha sido causa de que sea cada día menos. Y esta salina es del cacique, porque debe ser posesión antigua. Y, para ropa de su vestido, van a comprar el algodón el Río de Alvarado, que estará como a veinte y cinco leguas de es pueblo.
Las casas que hay en este pueblo, y su comarca y estancias, son en general de barro y cubiertas de paja, porque las muchas aguas no consienten azotea de cal, ni tienen tejados.
No tienen los naturales de este pueblo tratos ni granjerías, ni se dan a ser mercaderes. Y, para pagar sus tributos que es un peso y media fanega de maíz cada uno, y dos tomines para su comunidad, se van a alquilar a los pueblos de la comarca que hay en ellos sementeras de riego.
Ya está declarado que cae este pueblo en el obispado de Antequera, y que tiene un vicario a cargo de la doctrina de los naturales y de administrarles los sacramentos.
La cual dicha descripción, que va escrita de la letra de mí, el presente escribano, se hizo en los dichos pueblos con la diligencia y claridad que se pudo hacer, tomando relación de los más viejos y entendidos del dicho pueblo y pueblos, de que doy fe. Y para que conste, el señor, PEDRO DE NAVARRETE, Corregidor dellos, lo firmó aquí y mandó se dé por autorizado.
Firmado: PEDRO DE NAVARRETE. Y signado de mí, el presente escribano, de que doy fe y testimonio, e hice aquí este mi signo en testimonio de verdad, PEDRO DE CAMPORREY, escribano de su Majestad. (Signado y rubricado).
Con esta entrega concluimos la presentación de la RELACIÓN DE TEPEUXILA, uno de los primeros documentos elaborados por los españoles en los primeros años de la conquista, como lo señala el propio documento, que fue redactado en el pueblo de Tepeucila, que es en la provincia de Teutila de la Nueva España, en once días del dicho mes de diciembre de mil quinientos y setenta y nueve años.

Como una propuesta para acercarnos a la historia de los cuicatecos actuales reproduciremos aquí algunas de las versiones sobre nuestra historia, no necesariamente compartimos estas visiones, pero estamos convencidos que a partir de una reflexión de fondo sobre nosotros mismos y, cuando sea necesario, recurriendo a la versión que otros tiene de nosotros podremos reconstruir una visión global de la nación cuicateca desde la nación cuicateca misma, así van las primeras dos versiones:

LOS CUICATECOS

Fuente:

Dalton, Margarita (Compiladora)
Oaxaca textos de su historia I,
Gobierno del Estado de Oaxaca,
Instituto de Investigaciones,
Dr. José María Luís Mora. 1997.

Antecedentes históricos
En base al estudio de las zonas arqueológicas de Concepción Papalo, Tecomavaca y Quiotepec, ubicadas en la región que actualmente habitan los cuicatecos, algunos especialistas suponen que este grupo indígena tiene como antepasados a emigrantes toltecas que, a la caída de Tula (siglo XI), se dirigieron al norte de Oaxaca.

Se sabe que los cuicatecos, establecidos a orillas del río Cuicatlán, fueron invadidos por gente de Almoloya. Con ayuda del señorío mixteco de Yanhuitlan, consiguieron librarse de los invasores, sin embargo se vieron obligados a pagarles tributo. Así los mixtecos fundaron el señorío de Teutila con el objeto de someter a los cuicatecos, chinantecos, y mazatecos, aparentemente, también los zapotecos tuvieron ingerencia en el territorio cuicateco antes de la llegada de los españoles.

Localización

Los cuicatecos actualmente se sitúan al noroeste de Oaxaca, ocupando un área aproximada de 8,400 km2, su territorio incluye los municipios de Concepción Papalo, San Juan Tepeuxila, Santa María Tlalixtac, San Pedro Teutila, San Francisco Chapulapa, Santiago Huaclilla, San Juan Bautista Cuicatlan y Santiago Nacaltepec.

Lengua
El cuicateco pertenece al grupo otomangue, tronco savizaa, familia mixteca. Según Nolasco (1972) el Instituto Lingüístico de Verano ha registrado sólo dos variantes dialectales del cuicateco. Según Basauri (1990), el cuicateco es una lengua polisintética, es decir, cuenta con raíces en torno a las cuales se agrupan otras palabras y partículas para matizar el significado. Podría conjeturarse que el cuicateco es una lengua especialmente musical, o que los antiguos moradores del lugar eran especialmente aficionados al canto, ya que, en náhuatl, Cuicatlan quiere decir “lugar del canto”.

Distribución
En 1980 de los 14,155 cuicatecos registrados en todo el país, 13,338 vivían en Oaxaca, mismos que constituyeron el 94% del total nacional de la población chatina. Y constituyeron el 1.5% con respecto al total de población del estado.

EL PUEBLO CUICATECO


Doris Needham
(Fecha desconocida – ¿1945?)

© 2008 Instituto Lingüístico de Verano, A.C.

Para llegar a Cuicatlán desde México, se viaja 19 horas por ferrocarril. Este pueblo pertenece al estado de Oaxaca y está a cuatro horas de la capital de dicho estado. El valle de Cuicatlán es tropical; en él abundan los naranjos, platanales, mangos y las palmas. Del valle de Cuicatlán al pueblo de Concepción Pápalo se sube unas ocho horas por una cuesta pronunciada. El camino es angosto, pedregoso y atraviesa hermosos bosques de ocotes y encinos.

El pueblo de Concepción Pápalo tiene una población aproximada de 1,500 habitantes. La mayor parte de las casas están construidas de adobe de zacate. Algunas casas tienen techo hecho de la teja que se fabrica en un barrio bajo del pueblo. Otro reducido número de casas tiene techo de madera. Las personas que tienen recursos económicos, construyen sus casas de dos habitaciones que destinan, una para sala y otra para cocina. En la construcción de las casas no se usan clavos. Las vigas se amarran con ataduras hechas de fibra de la región, y entre las paredes y el techo hay un espacio como de un palmo de ancho, que permite la ventilación. Los pisos son de tierra apisonada. Algunas casas cuentan con dos puertas y una ventana.

El clima de esta región es bastante fresco, y según se dice, en algunas ocasiones se congela el agua durante los meses de diciembre y enero. En los meses de febrero y marzo soplan fuertes vientos.

Con respecto a la producción, en este pueblo hay mucho nogal, durazno y membrillo. De un poblado próximo la gente lleva a Concepción Pápalo, naranjas, granadas, y zapotes de una variedad conocida con el nombre de zapote prieto. El poblado de donde llevan estas frutas se llama San Francisco. Por lo que toca a la ganadería, puede observarse que, debido a la escasez de pastos los ganados pacen lejos del pueblo; de ahí las dificultades que se encuentran para adquirir en un momento dado, un animal de pastoreo. No hay ganado lanar; pero en cambio, hay gran cantidad de ganado caprino, porcino, caballar y asnal. No se vende mucha leche; porque se dice que su comercio deja poco dinero. En cambio, se fabrican muchos quesos y se venden con buenos resultados. En este pintoresco pueblo existe gran diversidad de flores y se puede adquirir miel de colmena durante todo el año.

La cosecha principal es el maíz. Este cereal se guarda en depósitos denominados “cuescamates” construidos sobre zancos de carrizo. También se acostumbra almacenar el maíz en un segundo piso (llamado tapanco) dentro de la casa. Estos tapancos generalmente están hechos de carrizos, y para llegar a ellos, se usan escaleras de madera, hechas de un tronco con muescas. En la región se cultivan, además, variedades de frijol negro y frijol blanco, que la gente guarda en canastas que cuelgan de ganchos. Se aprovechan para la alimentación algunos productos, tales como chayote, camote y tunas. También, especialmente en Cuicatlán, se cultiva en poca escala zanahoria y algunas otras legumbres; pero la gente de la región no las come porque creen que son venenosas.

En el interior de las casas hay anaqueles, compartimientos construidos de adobe, que usan para guardar comales, jarros, cántaros, planchas, etc. El mobiliario consiste, generalmente, de algunas sillas, un baúl, a veces una mesa y un altar. Los muebles bien manufacturados los traen de un pueblo que dista tres horas de Concepción Pápalo. En este último lugar, se construyen banquillos rústicamente tallados con machete. Los trastos de barro son traídos de Reyes Pápalo, pueblo que dista cuatro horas, aproximadamente, de Concepción.

En los hogares nunca falta leña para la lumbre. La leña la traen de los bosques próximos y en este trabajo participan muchachos, mujeres y hombres. Se fabrica carbón en un bosque que está a dos o tres horas del pueblo, y se vende en Cuicatlán, ya que no lo usa la gente de Concepción Pápalo. Una curiosa costumbre es la de remendar los trastos de barro con copal.

De un sitio que dista de Concepción Pápalo una jornada aproximadamente, llega el agua en forma de arroyo que corre caudalosamente, y en su curso origina varias caídas. En los lugares en donde, por la configuración topográfica del valle, no puede correr el agua, los vecinos han construido canales. Ya dentro del pueblo, hay lugares en donde corre aún fuertemente el agua, y fuera de la población, las mujeres lavan su ropa. Las autoridades represan el agua dos veces al año con el propósito de destapar los canales. La gente, especialmente los agricultores de la región, construye pequeñas zanjas que les permiten regar regularmente sus sembradíos.

Concepción Pápalo está ubicado en un amplio semicírculo al lado de un cerro. En una prominencia del lado opuesto al cerro se levanta un campanario con techo de zacate; en lo alto tiene tres viejas campanas que datan del siglo XVII. Dos de estas campanas se usan para indicar la hora; la otra la tocan solamente cuando muere algún vecino. Al entrar al pueblo, hacia la derecha, hay una plaza. Allí está la iglesia nueva, el palacio municipal y la escuela. Hay un camino real que sigue hacia la izquierda, pasando por la única tienda del pueblo y por la iglesia vieja, la cual, dicho sea de paso, ya no se usa más que en Semana Santa. Este camino real continúa alrededor del pueblo, trazando un círculo cerca del cerro, hasta llegar al panteón. Los demás caminos son pequeños y sumamente sinuosos. En el pueblo hay, aproximadamente, trescientas casas.

La gente de estos contornos, a pesar de excesivo trabajo que realiza, es amigable y alegre. Las mujeres usan faldas amplias hechas de tela, adornadas generalmente con figuras que representan flores diversas. También usan blusas blancas. Pero la indumentaria típica de esta región, consiste de una falda colorada como las que usan las chinantecas, y huipiles tejidos a mano. Estos tejidos no se hacen precisamente en Concepción; pero en los pueblos comarcanos, vimos cómo la gente del pueblo tiene una particular disposición para este género de trabajos. Así vimos tejer en los pueblos de Reyes Pápalo, San Lorenzo Pápalo y en Santa María Pápalo. En el pueblo de San Lorenzo Pápalo, además, existe la industria cerífica; se cultiva la morera y se fomenta la cría del gusano de seda con regulares resultados. En San Andrés Teotila usan una aguja muy singular para tejer: pues está tallada con figuras de animales. Las agujas son de hueso.

El pueblo de Concepción Pápalo dista sólo un día del pueblo de Sochiapan, que ya forma parte de la jurisdicción chinanteca. En muchas ocasiones los cuicatecos llevan sal a la región chinanteca y la cambian por café. Los chinantecos, por su parte, pasan por Concepción, rumbo a Cuicatlán, y venden naranjas y otras frutas. Los habitantes de Concepción Pápalo adquieren de la caza, especialmente, venados y conejos. Los coyotes abundan cerca del pueblo; también hay zorras y culebras.

En el cerro cercano al pueblo y antes de llegar al panteón, encontramos unas cuevas y algunas tumbas. En el interior de éstas, pudimos observar calaveras perfectamente conservadas, así como huesos humanos en una posición que permite suponer que las personas eran sepultadas de pie. En cada tumba pudimos ver que había hasta tres personas. El cerro de que hablamos tiene una forma piramidal. En algunos sitios de este cerro, hay ruinas que tienen paredes construidas por la mano del hombre; en otras partes, las paredes están formadas con roca natural. El cerro es llano en su cima. Los niños con frecuencia nos traían ídolos de piedra que representaban pequeñas cabezas humanas y animales, hachas pequeñas, etc. Estos ídolos los traían del cerro. En un pozo profundo pueden distinguirse paredes altas y se supone que existen allí salones grandes.

La patrona del pueblo es la virgen de la Concepción. Fuera del pueblo puede verse una piedra con una mancha y se dice que en esta piedras se sentó la virgen de la Concepción cuando pasó por este lugar. Estaba muy cansada y tenía mucha sed. Entonces tuvo deseos de tomar agua y de debajo de la piedra saltó un manantial súbitamente. Toda la gente cree esta leyenda, a pesar de que en el sitio donde está la piedra no hay agua. La gente piensa, también, que la Virgen de la Conceptción viene en espíritu a curar y bendecir a los feligreses que asisten a la iglesia. Creen asimismo, que de noche deambulan espíritus de los muertos por todas partes. Ésta es la causa por la que la gente, cuando camina de noche, silba y canta durante el trayecto. La creencia en brujerías (hechos sobrenaturales) está muy generalizada. Nos han traído muchas piedras con figuras de cabezas humanas como las que usan los brujos para curar. Los brujos colocan estas figuras en una mesa y rezan ante ellas pidiendo por la persona enferma. En cada esquina de la casa en que se hace el conjuro se colocan plumas, granos de café y huevos para espantar al espíritu malo que origina la enfermedad.

Durante los días de fiesta la gente se embriaga, es muy agresiva, se pelea mucho, y en ocasiones, se matan. Pero, por otra parte, normalmente son pacíficos. En el pueblo de Concepción las autoridades ordenan que ocho o diez policías vigilen durante la noche, y ellos se encargan de velar por la seguridad de los habitantes. Con frecuencia, los policias envían a la cárcel a las personas que andan en estado de ebriedad. Los policías, se encargan también de ir a Cuicatlán a recoger la correspondencia, tomando turnos para llevar a cabo esta comisión. Al mismo tiempo, están obligados a ayudar en las obras de reparación del edificio del Palacio Municipal.

El idioma registra tres tonos; pero no tiene musicalidad debido a las frecuentes interrupciones en la pronunciación; sin embargo, es muy bonito. No pudimos encontrar canciones folklóricas antiguas ni actuales. Parece que cada pueblo de la región habla distinto del otro, pero (los habitantes) se entienden con facilidad. Tal vez no exista uniformidad en la lengua debido a que no hay comercio establecido (plaza o mercado). No hay una sola plaza o mercado en toda la región cuicateca, y los diez mil habitantes de esta comarca son, casi en su totalidad, monolingües. La gente muestra un interés particular en las noticias del mundo, y muchos de ellos manifiestan deseos de aprender a leer y a escribir en su propio idioma y en castellano.

En Concepción Pápalo funciona una escuela, a la cual asisten 150 alumnos, atendidos por cuatro maestros; sin embargo, notamos que en otros pueblos cuicatecos hay muy poca asistencia escolar, especialmente en lo que atañe a las mujeres; pues no asisten a la escuela más que cinco o seis de ellas.

naturaleza

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cuca1sitio sagrado

cañada desde las alturas

cañada desde las alturas

trabajamostrabajamos

cultivamoscultivamos

tenemos origen

Tenemos origen

hemos sobrevivido

Hemos sobrevivido

Tenemos futuro

Tenemos futuro

Sobreviviremos somos mucho más que dos

Sobreviviremos                    Somos mucho más que dos

Seguiremos adelante

Seguiremos adelante

Creemos

Creemos

florecemosflorecemos

persistimos

persistimos

convivimos informamos educamos

convivimos                       organizamos                 educamos

organizamos

organizamos

En el escenario de la multiculturalidad, la guerra de las culturas cobra otro cariz, para quienes como nosotros formamos parte de las minorías, del país y del mundo global, resulta especialmente importante manifestar nuestra existencia URBI ET ORBI, al poder y al mundo, pertenecemos a una visión diferente de la realidad y del mundo, ni mejor ni peor que las demás,solo diferente y en esa diferencia radica nuestra universalidad, somos una porción del mundo, tan importante como cualquiera, tan digna como la que más, tan necesaria como todas y cada una de las existentes sobre éste que es nuestro hogar común, el planeta tierra, como hijos dilectos de la madre tierra y el padre sol, nos manifestamos parte del mundo y aprovecharemos este espacio para hacer patente nuestra existencia, nuestro sentir, nuestra visión del mundo, nuestra cultura.

SALUDAMOS A TODOS Y TODAS los interesados en conocer de nuestra existencia y a quienes nos han conocido por accidente, esperamos que sea un accidente afortunado, para nosotros ya lo es,  el hecho de que alguien se de cuenta de nuestro existir ya nos ha hecho un poco más felices, IBI nadiv-ñeen,  GRACIAS por visitarnos.